Volvió el brasileño como titular y los azulgrana se reencontraron con el gol y regresó el tinerfeño a la hora de partido para dar la luz del Camp Nou. El partido no fue completo para los azulgrana y la tensión duró hasta la prolongación cuando Olmo firmó el 3-1. A falta de continuidad, se impusieron los momentos protagonizados por individualidades como las de Raphinha, Pedri y Lamine.

3

Joan García, Alejandro Balde, Gerard Martín, Pau Cubarsí (Andreas Christensen, min. 83), Eric García (Jules Koundé, min. 45), Marc Casadó, Dani Olmo, Lamine Yamal, Raphinha (Pedri, min. 60), Marc Bernal (Marcus Rashford, min. 45) y Robert Lewandowski (Ferran Torres, min. 59)

1

Antonio Sivera, Jon Pacheco, Jonny, Nahuel Tenaglia, Victor Parada (Toni Martínez, min. 79), Denis Suárez (Ander Guevara, min. 67), Pablo Ibáñez (Jon Guridi, min. 67), Abde Rebbach (Carles Aleñá, min. 57), Calebe (Carlos Vicente, min. 58), Antonio Blanco y Lucas Boyé

Goles
0-1 min. 0: Pablo Ibáñez. 1-1 min. 7: Lamine Yamal. 2-1 min. 25: Dani Olmo. 3-1 min. 92: Dani Olmo

Arbitro Miguel Ángel Ortiz Arias

Tarjetas amarillas
Abde Rebbach (min. 31), Marc Bernal (min. 35), Calebe (min. 52), Antonio Blanco (min. 80), Joan Garcia (min. 91)

El Alavés nunca se rindió desde que nada más sacar de centro descubrió la inconsistencia y falta de rigor del Barcelona en una jornada que parecía dispuesta para que los azulgrana levantaran el ánimo después de la dolorosa caída en Londres contra el Chelsea y camino de recibir al Atlético en una Liga muy abierta como suele ocurrir en los años de Mundial. El partido, sin embargo, comenzó con una sorprendente carga ambiental, señal de que el Camp Nou no es precisamente Montjuïc, después de que varios centenares de aficionados no pudieran acceder al estadio por el fallo de la aplicación que debía descargar las entradas, y un gol muy facilón de Ibáñez, que empujó la pelota a la red después de un córner muy mal defendido por el Barça.La pasividad azulgrana en la cancha contrastaba con la acelerada entrada de espectadores después que el club permitiera el acceso franco a una grada que había recibido al equipo con un mosaico de banderas de color azul, grana y amarillo para celebrar el 126 aniversario del FC Barcelona.El ruido del fondo sur no cesó ni con el empate de Lamine, que culminó a boca jarro una jugada del omnipresente Raphinha, más centrado que nadie, bien acompañado por Lamine. El juego era muy irregular y la hinchada más exigente reclamaba la Grada d’Animació después de invocar a Messi en el minuto 10 y corear: “Laporta no, Barça si”. La intranquilidad era manifiesta y el partido se mantenía muy abierto porque del posible 1-2 se pasó en un santiamén al 2-1. Ya vencido en el suelo, Joan García sacó asombrosamente la mano derecha, como si estuviera despegada de su cuerpo, para rechazar un tiro que era gol o gol de Jonny Otto antes de que Olmo aprovechara una asistencia de Raphinha.Aunque Lamine remató después al poste una acción prodigiosa y Raphinha no paraba de correr, de presionar y de atacar los espacios, únicamente la contundencia sostenía al Barça, muy vulnerable en su área y partido por la mitad en la divisoria, reiterativo en las pérdidas y encomendado a Joan García. La titularidad de Marc Bernal, que solo había disputado 48 minutos desde la seria lesión sufrida en agosto del año pasado, y de Casadó, un volante defensivo que se había quedado descolgado de las rotaciones, tampoco estabilizó a un medio campo que no para de dar vueltas sin sentido, penalizado ante el Alavés por la lesión de Fermín y la ausencia de De Jong.La impaciencia no facilitaba la posesión y a cambio favorecía el desorden y el descontrol por más pinturera que pudiera parecer una alineación muy catalana -hasta nueve jugadores- y mayoritariamente formada en la Masia -siete futbolistas-, como la presentada ante el Alavés el día en que el club estaba de cumpleaños en el renovado Camp Nou. Ya más calmada la hinchada, una vez que los afectados hubieran pillado asiento y con 2-1 en el marcador, en el descanso entraron Rashford y Koundé, quien había cedido su plaza de lateral derecho inicialmente a Eric García. La catarsis en la cancha y en la grada llegó a la hora de partido con el regreso del tan extrañado Pedri.El tinerfeño se puso la pelota en un bolsillo y el partido en el otro para serenar al equipo y a la afición sin que se rindiera el Alavés, agitado por los cambios constantes de Coudet y las penalidades en las áreas del Barça. La sensación de peligro se situó durante un buen rato en el área de Sivera. Al mejor juego le faltó entonces el gol, justamente lo contrario de lo ocurrido sin Pedri, cuando la ventaja la decidió la eficacia con el desmarque de Raphinha y las paradas de Joan García. El portero volvió a ser decisivo en un mano a mano con Guridi cuando el arrebato final del Alavés provocó la taquicardia Camp Nou hasta que en la última jugada Lamine habilitó a Olmo.La victoria coincidió con la vuelta seis meses después del tridente ofensivo que tantos errores defensivos compensó con sus goles (94 sobre un total de 174): Lamine-Lewandowski y Raphinha. Aunque no fue precisamente el mejor encuentro del polaco, el brasileño y el catalán resultaron decisivos para cantar una victoria que devuelve al equipo al liderato provisional de la Liga. La esperanza azulgrana es que recuperar la esencia con el once titular que el año pasado conquistó la Liga y la Copa. Hasta entonces no hay tranquilidad en el Camp Nou.

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