León XIV ha tenido este sábado el principal acto de diálogo y acercamiento con el Islam de su viaje a Turquía y Líbano, al descalzarse y entrar por primera vez como pontífice en un templo musulmán, la majestuosa Mezquita Azul de Estambul. Sin embargo, a diferencia de lo que hicieron sus dos predecesores, Benedicto XVI y Francisco, cuando viajaron al país y visitaron el mismo lugar en 2006 y 2014 respectivamente, el Papa no ha tenido un momento de oración, que inicialmente sí estaba previsto.Estas visitas siempre son delicadas en las complejas relaciones entre Iglesia católica e Islam, y se miden mucho los detalles. En el pasado, incluso hubo debates sobre cómo llamar exactamente a lo que hace o deja de hacer el Papa en una mezquita, si es una oración o un momento de recogimiento, para evitar controversias teológicas. Tanto de parte del catolicismo como de los musulmanes.En las últimas décadas se ha considerado un paso claro de acercamiento entre ambas religiones el hecho de que recen juntos el Papa y un líder musulmán o que el Pontífice lo haga en una mezquita, como sucedió con Benedicto XVI y Francisco en sus respectivas visitas a la Mezquita Azul, también llamada de Sultán Ahmed. Ese gesto fue especialmente importante en la visita del primero en noviembre de 2006, pues ese viaje se produjo dos meses después de la polémica de su discurso de Ratisbona, donde Joseph Ratzinger habló del uso de la violencia en el Islam, y con frases sacadas de contexto se desencadenó una oleada de protestas en el mundo musulmán. De hecho, hubo manifestaciones en Estambul contra Benedicto XVI.Por eso ha causado cierta sorpresa que León XIV no siguiera esa costumbre de compartir un momento de oración en la Mezquita Azul, que parecía ya consolidada. No se sabe si ha sido algo deliberado o simplemente al final se ha decidido sobre la marcha en función de cómo discurría la visita. El hecho es que León XIV se ha dejado llevar en medio de la comitiva y, tras unos 15 minutos de visita, ha salido del gran templo musulmán de Sultán Ahmed sin haber rezado.Ahora habrá que ver si este gesto se queda en anécdota o tiene una intención y más implicaciones, pues puede interpretarse que este papa considera que cada religión tiene que estar en su lugar y estas situaciones no son oportunas. Si es así, supondría un cambio de rumbo respecto a los últimos pontífices. Será con toda seguridad una de las preguntas que se le hará a León XIV en la rueda de prensa del vuelo de regreso el próximo martes, si finalmente se celebra, pues es su primer viaje y aún no se sabe lo que decidirá al respecto. El programa oficial del Vaticano indicaba claramente que Robert Prevost tendría en la mezquita un “momento silencioso de oración”, y el muecín del templo, Asgin Tunca, a preguntas de los periodistas, ha explicado que le invitó a ello cuando llegó. Sin embargo, luego el acto se ha desarrollado prácticamente como una visita turística, en la que Tunca le fue explicando la historia y la arquitectura del edificio.“Me explicaron que el Papa iba a rezar aquí, y dije que no había problema”, ha comentado luego Tunca a los periodistas, que le han preguntado intrigados por la cuestión. “Le dije: ‘Esta es la casa de Dios, si quiere puede rezar’, y me dijo: ‘Está bien así, continuemos la visita”, ha relatado.La Santa Sede, poco después, simplemente ha señalado que el Papa “ha visitado la mezquita en silencio, en espíritu de recogimiento y de escucha, con profundo respeto del lugar y de la fe de cuantos se recogen allí en oración”.En el momento de la visita, acompañaban al Papa el ministro turco de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy; el muftí provincial de Estambul, Emrullah Tuncel; y el gran imán de Sultán Ahmed, Kurra Hafız Fatih Kaya.Turquía ha sido históricamente una encrucijada clave en el diálogo del Vaticano con otras religiones, tanto con el Islam como con los ortodoxos, pues el patriarca de Constantinopla es la máxima autoridad de esa confesión. El primer papa que empezó a viajar, Pablo VI, visitó Turquía en 1967, y luego lo hizo Juan Pablo II en 1979.El papa polaco fue el primer pontífice en descalzarse y entrar en una mezquita, la de los Omeyas en Damasco, en 2001. Allí rezó ante la tumba donde según la tradición está la cabeza de San Juan Bautista. Luego, ante el Gran Muftí, pidió perdón “por todas las veces que musulmanes y cristianos se ofendieron recíprocamente”.En 2006 la visita de Benedicto XVI a la Mezquita Azul no estaba inicialmente en el programa, y se incluyó a última hora. Después, Ratzinger se refirió así a ese momento: “Deteniéndome algunos minutos en recogimiento en aquel lugar de oración, me dirigí al único Señor del cielo y la tierra, Padre misericordioso de la humanidad entera”.Francisco, por su parte, cuando visitó la mezquita lo hizo con el muftí de la ciudad. En un cierto momento, se detuvieron y el papa inclinó su cabeza, cerró los ojos y unió sus manos. Luego lo explicó así en el vuelo de regreso de su visita a Turquía de 2014: “En aquel momento sentí la necesidad de orar. Le dije: ‘¿Rezamos un poco?’. ‘Sí, sí’, dijo él. Y recé por Turquía, por la paz, por el muftí, por todos, por mí, que lo necesito. Recé de verdad. Y recé sobre todo por la paz”, relató a los periodistas.Tras la visita a la Mezquita Azul, León XIV ha dedicado el resto de la jornada a encuentros con la Iglesia ortodoxa, compuesta por comunidades muy pequeñas. En primer lugar, León XIV se dirigió a la iglesia siriaca de Mor Ephrem, donde le esperaban el patriarca siro-ortodoxo y el metropolita de la Iglesia ortodoxa siriaca de Antoquía, entre otros. Con ellos mantuvo una reunión privada. Por la tarde, el Pontífice ha visitado la sede del patriarcado de Constantinopla, que en la antigüedad era el segundo en importancia después de Roma y tras el cisma de 1054 pasó a ser la autoridad principal en el mundo ortodoxo, donde cada iglesia es autónoma. Le ha recibido el patriarca Bartolomé y luego han participado juntos en la catedral de San Jorge en una celebración. Después, ambos han firmado una declaración conjunta, en la que se comprometen a seguir trabajando por la unidad de los cristianos, rota por primera vez hace casi mil años: “Continuamos caminando con firme determinación en la vía del diálogo, en el amor y en la verdad, hacia la deseada recuperación de la plena comunión entre nuestras Iglesias hermanas”.El cisma solo comenzó a recomponerse en 1964, con el histórico abrazo de Pablo VI y el patriarca Atenágoras en Jerusalén y la retirada de las excomuniones mutuas. Desde entonces las dos partes han ido dando pequeños pasos, pero la unidad aún se antoja una meta muy utópica.Por último, el Papa ha terminado el día con una misa para la comunidad católica, en un pabellón deportivo. Apenas hay 33.000 fieles en Turquía y a la ceremonia han asistido unas 4.000 personas.
El Papa visita por primera vez una mezquita, pero rompe la tradición y no reza en ella | Internacional
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