
Entre los bandazos sobre Groenlandia y los autoelogios de todo tipo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de sus principales asesores para Oriente Próximo (su yerno Jared Kushner) ha presentado este jueves ―con tono entusiasta de oportunidad de inversión― la “nueva Gaza” que aspira a levantar sobre los escombros de la actual. Se trata de una especie de Dubái o de Singapur con numerosos rascacielos turísticos frente a la costa, un “nodo de transportes” con puerto y aeropuerto, y “una economía de libre mercado” con el “mismo enfoque” que el que Trump aplica en su país. “No hay plan B”, ha dicho al mostrar las diapositivas del “plan maestro”. La presentación, opacada por todos los otros frentes que ocupan este año el Foro Mundial, dibuja el futuro de una Franja donde la vida apenas ha cambiado para sus más de dos millones de habitantes desde la firma del alto el fuego el pasado octubre: el ejército israelí bombardea a diario y ha matado en las últimas 48 horas a 16 palestinos, tres de ellos periodistas en medio de una cobertura. Los servicios de rescate han anunciado además este jueves la muerte por hipotermia de una bebé de tres meses, mientras las autoridades militares israelíes impiden la entrada de las cantidades acordadas de ayuda, incluidas caravanas y tiendas de campaña.Presentación del proyecto para Gaza de la Administración Trump.Diapositiva de la presentación hecha pública en Davos.Planos del desarrollo en fases previsto por la Casa Blanca.Imágenes de la costa y las infraestructuras que Trump quiere construir en Gaza.Kushner —que ya al principio de la invasión israelí mencionó en una entrevista el futuro valor inmobiliario de la destrozada costa de Gaza— ha explicado que el plan comenzaría con la construcción de más de 100.000 unidades residenciales en la “nueva Rafah” (la destrozada ciudad del sur) y acabaría por la capital, Ciudad de Gaza. “En Oriente Próximo se han construido ciudades así, para dos o tres millones de personas, en tres años, así es que muy factible”, ha señalado. “Gaza puede ser un nodo, un destino turístico, tener mucha industria y ser realmente un lugar donde la gente prospere y cree empleo”.La próxima fase, ha añadido, es la desmilitarización de Hamás que recoge el alto el fuego. No era así en el plan inicial, pero EE UU e Israel la han acabado convirtiendo en condición sine qua non para avanzar en las demás. “Estamos comprometidos a asegurar que Gaza esté desmilitarizada, adecuadamente gobernada y bellamente reconstruida”, ha dicho Trump, que prometió trabajar en coordinación con la ONU. “Será un gran plan”, ha agregado el presidente.Donald Trump, durante la firma del documento fundacional de la Junta para la Paz, este jueves en Davos.Jonathan Ernst (REUTERS)El asesor estadounidense ha limitado la reconstrucción a las zonas donde el desarme sea completo, lo que supondrá comenzar en la parte de la Franja controlada por las tropas israelíes, donde apenas viven unos miles de los más de dos millones de gazatíes. Kushner ha señalado que pretenden promover la entrega de las armas con ofertas de amnistía o garantías de salida segura de Gaza.En la víspera, el presidente de EE UU amenazó a Hamás con “su final” si rechaza desarmarse por completo. El movimiento islamista acepta ceder el poder al comité tecnocrático recientemente nombrado y está abierto a entregar las armas ofensivas, pero lo condiciona a una retirada completa de las tropas israelíes y rehúsa disolverse mientras dure la ocupación.Jared Kushner, durante su presentación, este jueves en Davos.Evan Vucci (AP)La segunda fase incluye el despliegue de una fuerza militar multinacional, pero ha venido desapareciendo de los discursos, por falta de candidatos. El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha señalado este jueves en Davos (él ha acudido porque no está buscado por la justicia internacional): “Está claro que nadie quiere entrar en Gaza y combatir, salvo nuestro ejército, nuestros hijos e hijas”. De momento, el paso de Rafah, que une Gaza y Egipto, reabrirá la próxima semana en ambas direcciones, un compromiso postergado por Israel. Han coincidido en anunciarlo este jueves Ali Shaath, el jefe del comité tecnocrático palestino que administrará el día a día de Gaza, y Nikolay Mladenov, el enviado para la Franja de la llamada Junta de Paz que Trump ha presentado justo antes en Davos para, según sostiene, contribuir a la resolución de conflictos en el mundo.Mladenov ha mencionado “un acuerdo sobre los preparativos para la reapertura del cruce” mientras se “coordina la logística para la implementación”. Aunque las autoridades militares israelíes (quienes controlan el paso) no lo han confirmado, el perfil y el foro hacen pensar que difiere de anteriores anuncios similares que acabaron en papel mojado. Este domingo, de hecho, en la reunión del Consejo de Ministros, Netanyahu tiene previsto debatir la búsqueda del último cadáver de rehén en Gaza y la reapertura del cruce.Plan de la reconstrucción de Gaza diseñada por Jared Kushner.
Emilia Pérez (EFE)El líder estadounidense ha inaugurado su Junta rodeado por una veintena de líderes, entre los cuales no figuraba ningún representante de las democracias más avanzadas, que observan con recelo una iniciativa que parece minar las prerrogativas de la ONU, y que están incómodos con la política exterior estadounidense. De los países de la UE participaron Hungría y Bulgaria. Entre los asistentes figuraban el presidente de Argentina, Javier Milei, y los líderes de países como Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Pakistán, Indonesia o Paraguay. “Me gustan todas estas personas”, ha dicho el mandatario estadounidense. “Son grandes líderes”. Faltaba Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Integrará la Junta, pero pesa sobre él desde 2024 una orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional como presunto responsable de crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza en la invasión iniciada en octubre de 2023, a raíz del ataque de Hamás, que ha dejado más de 71.500 muertos y la Franja convertida en un manto de ruinas. Lo recordaba su silla vacía, al frente en el medio.“Está acabando”Trump aprovechó el acto para su habitual recordatorio de su historial como solucionador de conflictos, con particular detenimiento sobre el de Gaza. “Está acabando. Tenemos pequeños fuegos, que apagaremos. Eran gigantescos, ahora son pequeños”, ha declarado. “Hemos mantenido el alto el fuego, entregado niveles récord de ayuda humanitaria. Se oían historias terribles de desnutrición. Ya no”. El mes pasado, la Clasificación Integrada de Fases, la principal herramienta de análisis de la seguridad alimentaria y en la que participan organizaciones de la ONU, retiró la consideración de hambruna que había hecho en agosto para medio millón de gazatíes, porque el incremento en la entrada de alimentos ha mejorado los niveles nutricionales, pero advirtió de que la situación sigue siendo “crítica”, con 1,6 millones de personas (el 77% de la población) aún en situación de inseguridad alimentaria aguda.Gaza está ahora mismo dividida en un 42% del territorio controlado por el movimiento islamista y donde vive prácticamente toda la población y el 58% restante: casi desierto y en manos del ejército israelí, que sigue demoliendo edificios, pese al alto el fuego, y al que impide acercarse. “Al principio, barajamos la idea de construir una zona libre y luego una zona de Hamás”, admitió Kushner, antes de explicar que el plan maestro de EE UU abarca finalmente toda la Franja. Estas dos partes están separadas por la Línea Amarilla. Es en teoría una divisoria temporal, hasta que concluyese la primera fase, pero Trump anunció este mes la transición a la segunda sin pedir una nueva retirada israelí. Netanyahu ha asegurado que sus tropas se quedarán para siempre en una “amplia zona” de la Franja.
El Gobierno de Trump vende en Davos una “nueva Gaza” al estilo de Dubái | Internacional
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