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Cuando ‘Totoy’ salió de su casa, con solo 13 años, lo hizo porque vivía un infierno. Sus padres solían maltratarla física y psicológicamente, casi que obligándola a huir de allí de la primera forma que se le ocurriera. Un hombre mucho mayor que ella, y cercano a grupos criminales de Caldas, le ofreció una mano y se la llevó. En una redada de la Fuerza Pública en su contra, en 2006, la joven ‘Totoy’ recibió un disparo en la cabeza. Y de su cuerpo no se supo nada, por casi 20 años.Todo cambio en los últimos meses cuando la Unidad Nacional de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (Ubpd) finalmente identificó a Liseth Natalia Ordóñez, aquella niña que con 13 años abandonó su casa en Samaná, Caldas. Sus restos fueron entregados a la familia, la cual vivió uno de los múltiples episodios de desaparición que involucra, en particular, a niños, niñas y adolescentes. Según la Ubpd, del universo de 135.396 desaparecidos en Colombia, 17.796 eran menores de edad.Familia de ‘Totoy’, durante ceremonia de entrega digna. Foto:UBPDEste 12 de febrero se conmemora el día internacional de las Manos Rojas contra el reclutamiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En el marco de esa coyuntura, EL TIEMPO se contactó con la familia Ordóñez, buscando conocer las vivencias de las familias que padecen el horror de la desaparición de sus niños. Jessica Ordóñez, hermana de ‘Totoy’, dice que el hallazgo de los restos le ha permitido cerrar parte de una herida profundizada con el tiempo. “Me pesa en el alma que ‘Totoy’ no buscó un camino, una orientación, y estuvo huyéndole a mi papá y a mi mamá por maltrato. Siento que pude haber hecho mucho más, incluso siendo yo una niña que también se fue de la casa. Yo me acuerdo de que ella se fue un con muchacho a La Dorada (Caldas). Cuando hubo el allanamiento le dispararon en la cabeza. Ella quedó ahí. El muchacho quedó en la cárcel. Y terminaron enterrándola como N.N.”, señaló Ordóñez.Del cuerpo de la víctima no se supo nada durante años. Sin embargo, en noviembre de 2020 la Unidad de Búsqueda intervino el cementerio San Agustín de Samaná, en el marco de sus labores de reconocimiento de víctimas en Caldas. En esa acción humanitaria, la entidad logró la recuperación de 25 cuerpos que corresponden a personas desaparecidas en acciones de conflicto armado. Uno de ellos el de ‘Totoy’, cuya historia generó un dolor particular, al tratarse de una niña que recién empezaba a vivir.Ceremonia de entrega digna de los restos de esta joven víctima del conflicto armado. Foto:UBPD“Mi hija la menciona mucho. Le hace notas, la dibuja. Me dice que quiere conocerla. Siempre está un poquito afectada. Pero en realidad mis hermanas, porque somos siete, tienen un sentimiento profundo de tristeza, porque la vieron crecer. Vieron a esa niña que de un momento a otro no estaba más”, agregó Jessica Ordóñez, en diálogo con este diario.Durante la ceremonia de entrega digna del cuerpo, una de las hermanas de ‘Totoy’, Lida Ordóñez, expresó que era un momento muy bello porque “ya sabemos con certeza dónde está ella. Ya puedo venir a hablarle, a contarle mis tristezas y ya sé que tengo una hermana que cuida desde el cielo de mí y de mi familia”. Otra de sus hermanas, Adriana Paola Ordóñez, dijo: “Ella estaba en la oscuridad y ya está en la luz porque nos pudimos reencontrar”.Actualmente, la Unidad de Búsqueda ha recibido un total de 5.009 solicitudes para hallar a menores de edad desaparecidos con anterioridad a 2016. La entidad ha explicado que el uso de niños, niñas y adolescentes en conflictos armados constituye una violación grave al Derecho Internacional Humanitario (DIH)“Los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales establecen la obligación de proteger a la población civil y otorgan una protección reforzada a los menores de edad. En Colombia, la conmemoración del 12 de febrero, Día Internacional de las Manos Rojas, adquiere un sentido particular por la magnitud de las desapariciones asociadas al conflicto armado”, explicó la Unidad.Luz Janeth Forero Martínez, directora de la Unidad de Búsqueda Foto:UBPDAsimismo, la entidad resaltó que, actualmente, hay 115 niñas, niños y adolescentes registradas como personas buscadoras. Es decir, menores de edad que se han apropiado de la búsqueda de sus seres queridos en el marco de la guerra nacional. Desde su creación, además, la entidad ha participado en entregas dignas de al menos 96 niñas, niños y adolescentes, en expedientes como el de ‘Totoy’.“Reconocemos la niñez a los niños, niñas y adolescentes desde su diversidad. Reconocemos sus distintas formas de expresarse, su agencia para decidir, las distintas formas culturales en las que han crecido. Siempre manifestaremos nuestra voz institucional diciendo que a ningún niño, niña y adolescentes se lo puede llevar la guerra”, concluyó Gabriel Burbano, subdirector de Enfoques Diferenciales de la Unidad.Jhoan Sebastian Cote Lozanojhocot@eltiempo.com@SebasCote95 en XMÁS INFORMACIÓN EN SECCIÓN JUSTICIA
