Más de un año después de que explotara, el caso de Romper el círculo va dando pequeños pasos en el ámbito judicial. Este miércoles 11 de febrero, por primera vez, sus dos protagonistas se han visto en el mismo lugar y mismo momento. Los actores Blake Lively y Justin Baldoni, protagonistas de la película de 2024 y de toda la polémica a su alrededor, han acudido a los juzgados del distrito sur de Nueva York para una vista de conciliación en la que decidir si, finalmente, irán a juicio o no. No han llegado a la vez, sino con unos minutos de diferencia. Curiosamente, iban vestidos de manera muy similar. Los dos, de verde oliva, él con pantalón y abrigo y ella con un traje; ella llevaba una camisa rosa y él un pañuelo en un tono muy similar. El actor y director ha llegado de la mano de su esposa, Emily Baldoni.Más informaciónSu cita de este miércoles en los juzgados es obligatoria. Ambos tienen que cumplir con un procedimiento habitual en una vista legal de este tipo, la llamada conferencia de resolución o de conciliación. Es un paso obligatorio en toda litigación civil, y en el que la juez —en este caso, la magistrada Sarah L. Cave— tratará de hacer que ambas partes puedan evitarse un juicio a través de un acuerdo previo. En caso de que finalmente sí vayan a juicio, este arrancará el próximo 18 de mayo. Blake Lively, a su llegada a los juzgados de Nueva York, el 11 de febrero de 2026.Eduardo Munoz (REUTERS)Este tipo de actos de conciliación están cerrados a prensa y público, porque son del todo confidenciales. Son largos; es habitual, incluso, que se extiendan la jornada entera. En muchos de ellos se alcanza a un acuerdo previo, después de que las partes lleguen cansadas de un proceso judicial pesado y caro que, en este punto, aún casi ni ha arrancado. Según varios expertos judiciales consultados por medios de Estados Unidos, la juez Cave les hará ver a Baldoni y a Lively la importancia de la opinión pública en el caso, y cómo este se ha convertido en todo un espectáculo, con famosos implicados y decenas de mensajes privados expuestos ante el mundo. Pero, en caso de que decidan seguir adelante, todo lo dicho en la corte no será válido para el juicio ni se podrá utilizar en el mismo. Esa retahíla de dimes y diretes entre ambos, tanto legales como filtrados a medios de parte, donde han dejado expuestos a celebridades como Ryan Reynolds (marido de Blake Lively) o Taylor Swift (durante años, su mejor amiga) les ha pasado factura desde que empezó su lucha. De hecho, la cadena NBC recoge un informe de Parrot Analytics que refleja que el público tenía un “sentimiento positivo” hacia la actriz del 81% en marzo de 2023; en enero de este año, había caído al 10,6%. En el caso de Baldoni, ha pasado de un 62,5% en marzo de 2024 a apenas un 8,7% a finales de enero.Justin Baldoni y su esposa, Emily Baldoni, a su llegada a los juzgados de Nueva York.Eduardo Munoz (REUTERS)Cuando se estrenó la película Romper el círculo (It Ends With Us, en original en inglés), la distancia entre el director y protagonista, Baldoni, y la estrella principal, Lively, fue evidente en la promoción y las alfombras rojas. Pronto la actriz de Gossip Girl empezó a enfrentar acusaciones machistas y despectivas sobre su trato a sus compañeros y a los medios que ella misma frenó a finales de 2024 cuando, en un artículo en el diario The New York Times, aseguró que todo se trataba de una campaña de odio y desprestigio orquestada por Baldoni y su productora. Además, demandó a Baldoni por dicha campaña y por acoso sexual durante el rodaje. Él tardó solo unos días en contrademandar tanto a su compañera como al periódico, por 250 millones de dólares. Ambas demandas fueron desestimadas por un juez el pasado mes de junio. El medio neoyorquino le exigió entonces a Baldoni 150.000 dólares por daños. Por parte de Lively, además de la demanda interpuesta por acoso sexual hace ya 14 meses, hay otra del pasado septiembre. En ella, la actriz le demandó por varios millones de dólares (se desconoce la cifra exacta, pero también sirven para cubrir los costes judiciales) a causa de los daños psicológicos y emocionales derivados del proceso. Pero Baldoni contraataca, y trata de arrastrar hasta los juzgados incluso a la superestrella Taylor Swift, para que sea testigo y, así, darle todavía más empaque y ruido mediático a un caso que no ha dejado de acaparar titulares.

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