“Éramos tres en este matrimonio. Estaba un poco abarrotado”. Así definió Diana de Gales su relación con el entonces príncipe Carlos en la histórica entrevista emitida el 20 de noviembre de 1995 en Panorama, un programa de la BBC. Casi 23 millones de espectadores siguieron una conversación que marcaría un antes y un después no solo en la familia real británica, también en la vida de su protagonista. Lady Di ocultó a todos, incluso a sus personas de confianza, que iba a ser entrevistada por Martin Bashir: mandó al personal de palacio a su casa y no contó con estilistas ni maquilladores. Ella sola ante el peligro junto a un equipo de grabación de tres personas —incluido el periodista— que entraron en Kensington de manera discreta. Habló de todo y de todos y puso contra las cuerdas a la monarquía. Pero la que fuera considerada “la exclusiva y entrevista del siglo” se reveló 25 años después como un modelo de mala praxis periodística: salieron a la luz las malas artes con las que Bashir consiguió poner a Diana de Gales frente a las cámaras. Un documental de 2020 titulado The Diana Interview: Revenge of a Princess, emitido por la cadena ITV, confirmó las sospechas; y en 2021, una investigación independiente realizada por el exjuez Lord Dyson descubrió todos los engaños. El experiodista de la BBC Andy Webb fue quien, bajo anonimato, puso sobre aviso a los medios británicos sobre lo ocurrido en 1995, y también quien investigó y reveló que la cadena pública encubrió durante años los engaños de Bashir.Coincidiendo con el 30º aniversario de aquella entrevista, Webb ha publicado Dianarama: The Betrayal of Princess Diana, resultado de años de investigación, negativas de la cadena pública británica a dar más información sobre el caso y la eterna lucha de la familia Spencer por conocer una verdad que cambió para siempre sus vidas. Aunque tardó 25 años en ver la luz, el periodista británico comenzó con este trabajo en 2006. “No sabía que había algo que estaba mal, pero cuando empecé a investigar, solicité información a la BBC y fue muy extraño porque me dijeron que no la tenían. Eso sonó muy sospechoso. Cuanto más investigaba, más me daba cuenta de que todos los rumores eran ciertos, pero solo tenía pequeños fragmentos de información de aquí y de allá a lo largo de los años”, relata a EL PAÍS en videollamada. Más informaciónTodo cambió en 2020, cuando le dieron luz verde para hacer un documental sobre la entrevista para Channel 4. “Durante la realización, la BBC me envió algunos documentos en virtud de la libertad de información, y en uno de ellos se hacían ciertas acusaciones sobre Charles Spencer [hermano de Diana]. Cuando le mostré a él ese documento, se indignó y se enfadó tanto que me reveló toda la información que había guardado durante años. Intentamos que la BBC lo escuchara y tomara medidas, pero le ignoraron”, recuerda Webb durante la conversación. El periodista Andy Webb, autor de ‘Dianarama’, en una imagen cedida.CEDIDA EDITORIAL PENGUINEl primer paso de Bashir para conseguir la entrevista fue una reunión con Spencer para acercarse más a su objetivo. El periodista le mostró extractos bancarios que sugerían que personas cercanas a su hermana estaban recibiendo pagos del servicio de seguridad británico, que la niñera de los príncipes Guillermo y Enrique, Tiggy Legge-Bourke, había tenido una aventura con Carlos de Inglaterra y que ella había abortado, y que su primogénito llevaba un reloj con un dispositivo que grababa todas sus conversaciones. Spencer le trasladaría toda esa información a Lady Di (y años más tarde a Webb), y, semanas después, “la princesa del pueblo” aparecía en televisión. Diana de Gales nunca llegó a saber que todos esos documentos eran falsos. Moriría dos años después, en el trágico accidente automovilístico de París, creyendo que sus personas más cercanas le habían traicionado. “Bashir fue como representante de la BBC, con buena reputación, con una trayectoria sólida y con unos documentos que pretendían respaldar las mentiras”, relata ahora Webb. “Bashir intentaba aterrorizar a la princesa Diana, hacerle creer que estaba rodeada de gente en la que no podía confiar. Gente que la espiaba, la grababa, la seguía y vigilaba. Y él era Martin Bashir, la única persona que podía revelar todas estas cosas horribles. Se convirtió en alguien muy importante para Diana, el único que podía resolver esa terrible situación”, continúa Webb. Otra de las informaciones falsas era que Patrick Jephson, secretario privado de Diana, “estaba recibiendo grandes sumas de dinero, 40.000 libras esterlinas en un solo pago, para espiarla”, señala Webb. “Así es como Bashir se gana su confianza: es eficaz y hábil”, afirma. “Jephson llevaba ocho años trabajando con ella, confiaba en él, la aconsejaba, gestionaba su vida… Dimite seis semanas después de la entrevista, en enero de 1996. Desde ese momento, nunca volvió a ver ni a hablar con Diana, que pensaba que él la había traicionado, que era un espía al que pagaban para trabajar en contra de sus intereses. Ella murió sintiendo eso”. Y Jephson, que ha hablado con el periodista para el libro, se preguntó durante 25 años por qué ella se había vuelto en su contra de un día para otro. El príncipe Carlos y Diana de Gales en una visita a Corea del Sur, el 3 de noviembre de 1992. Tim Graham (Tim Graham Photo Library via Getty Images)Según la información obtenida por Webb, los altos directivos de la BBC supieron del chantaje meses después, pero había demasiado en juego y prefirieron mantener el gran secreto. “Si esta información se hacía pública, las consecuencias serían catastróficas. Esta entrevista se había convertido en la más famosa, en la noticia más importante del mundo y la vendieron a países que pagaron más de un millón de libras. Si se hubiera revelado que se había obtenido gracias a mentiras, los altos cargos habrían sido despedidos. La BBC lo encubrió y la única persona a la que no se lo contaron fue a la princesa Diana”, afirma quien accedió a miles de correos que confirman esta parte de la historia. “Su hermano cree que el hecho de que la BBC no se lo dijera tuvo un efecto profundo en su vida. Si se lo hubieran dicho, habría transcurrido de otra manera. Eso es realmente trágico. Muere al poco tiempo, en circunstancias que su familia cree que podrían haber sido diferentes: ella no habría estado donde estaba”, dice el periodista denunciando la “falta de transparencia” de la cadena pública.Webb prefiere que sean las personas más cercanas a la princesa quienes den su opinión de lo ocurrido en el libro. “Su familia está desconsolada porque creen que si a Diana le hubieran contado lo que le habían hecho, ella no se habría deshecho de todas esas personas de confianza y quizá no se habría encontrado en la situación en la que murió en París. Cuando le pregunté a su hermano si había alguna relación entre Panorama y París, él dijo que sí, que las consecuencias fueron letales y mortíferas”, explica. “Lo que pienso como periodista o escritor es una cosa; pero hay que tener en cuenta lo que la gente cercana a Diana piensa”, enfatiza.Incluso Guillermo de Inglaterra, heredero al trono, se ha pronunciado sobre aquella entrevista en más de una ocasión. “Me produce una tristeza indescriptible saber que los fallos de la BBC contribuyeron significativamente al miedo, la paranoia y el aislamiento que yo recuerdo de esos últimos años con ella. Lo que más me entristece es que si la BBC hubiese investigado debidamente las quejas, mi madre hubiese sabido que la habían engañado. Le fallaron. No solo un reportero, los jefes de la BBC que hicieron la vista gorda en lugar de ser rigurosos”, afirmó en un vídeo publicado en las redes sociales del palacio de Kensington en mayo de 2021. El príncipe Guillermo, la princesa Diana y el príncipe Enrique, en Austria, en 1993. Princess Diana Archive (Getty Images)“Guillermo tiene muy claro que su vida se vio muy afectada por la entrevista”, afirma Webb, y añade: “Ahora tiene 43 años, es siete años mayor que Diana cuando murió. Quiere que se respondan las preguntas que lleva años haciéndose, quiere que la BBC aclare todo lo que pasó, porque tienen ciertos documentos que han sido retirados de los archivos”. La vida del futuro monarca y la del resto de la familia se vio afectada por lo ocurrido en la trágica década de los noventa. “Tanto Guillermo como Enrique pasaron por un trauma terrible, como cualquier adolescente que se enfrenta al divorcio de sus padres y la horrible muerte de su madre. ¿Cómo se mide el efecto de ese trauma? Si su madre siguiera viva, sería la abuela Diana. Sus vidas serían mucho más felices”, apunta. Lo que Webb quiere demostrar con este libro es que no es un capítulo al que se le pueda dar aún carpetazo: “No va a desaparecer. Los reyes y princesas forman parte de la historia y la gente vuelve a esas historias una y otra vez”. Y más, cuando el futuro monarca tiene una opinión tan clara sobre lo que sucedió en aquella entrevista. “Es una situación curiosa que un rey no confíe en la organización a la que se le pide que respalde con su propio sello real o aprobación… Deberían hacer lo correcto, porque están obligados legalmente a ser transparentes”. En los últimos años, y con el objetivo de intentar silenciar la polémica, la BBC ha donado a la fundación de Diana de Gales casi dos millones de libras esterlinas (2,2 millones de euros) en concepto de indemnización por los daños ocasionados. “No creo ni por un momento que se trate de una cuestión de compensación económica. La BBC no es una empresa comercial. No tienen dinero, es dinero de los contribuyentes. No se puede resolver pagando”, dice Webb. Para el periodista, publicar este libro 30 años después no significa reabrir viejas heridas (en realidad nunca se cerraron) sino esclarecer los últimos años de Diana de Gales, marcados por la paranoia, la desconfianza y el engaño. Lo que en su momento fue celebrado como un acto de valentía, ahora se vislumbra como la única vía de escape que encontró para contar su verdad desde la vulnerabilidad de una persona que se sentía traicionada.

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